La ortografía

La ortografía

Querido estudiante universitario cubano. Permite que te escriba aún sin conocerte, pero déjame decirte esto. 

Mi mayor reto profesional en el extranjero no ha sido enfrentarme a técnicas nuevas de construcción o aprender ese Javascript que nunca logré dominar. La experiencia más exigente, la que me hace temblar, es redactar un simple email en idioma alemán.

Ayer logré hacer solo dos en ocho horas de trabajo. Y créeme que apreté el botón enviar como el zapador que corta un cable de una mina activa, con el corazón a mil. Porque aquí una falta de ortografía puede costar un contrato a la empresa y como consecuencia, a mí el puesto. Una coma ml puesta y terminas en la calle repartiendo publicidad. Así de simple. O de jodido. 

En los países normales, no basta el nivel técnico o de conocimientos, un profesional debe saber vender, venderse como tal y redactar textos por valor de milllones. Por eso en Alemania hay «tolerancia cero» con los documentos mal escritos. 

Tengo muy buena ortografía, soy capaz de unir oraciones hasta lograr textos leibles e incluso conservo aún muy buena letra «hecha a mano». Todo en idioma español. 

Aprendí en los tiempos de «la letra con sangre entra» y más me valía aprender antes de que la sangre llegase al río. Así, cuando llegué a la universidad cubana la política de tolerancia cero con las faltas de ortografía no me hizo mella.

Irónicamente hace días La Universidad de La Habana ha anunciado que no es necesario alcanzar los sesenta puntos de cien para aprobar los exámenes de ingreso de español, matemáticas e historia.

No sé qué estaban pensando los directivos universitarios cubanos cuando bajaron la varilla hasta ese punto. Quizás piensan que tú después de graduado vas a ejercer en ese país, si total «no hay más na’. Pero tú y yo sabemos que las probabilidades de que termines ejerciendo en el extranjero, o en una compañía extranjera en el peor de los casos,  se elevan a medida que el país se hunde.

Mi consejo: pule tu ortografía hasta que brille. Porque antes de llegar a redactar emails vas  pasar años redactando y rellenando planillas para el green card, para la residencia, para el seguro y job applications. En cualquiera de esos casos una buena ortografía te puede salvar el culo.

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