Manolo era un animal.

Manolo era un animal.

¿Manolo? Manolo era un animal.

Sí, Manolo era un animal; de esos que llevan la ignorancia como un traje cortado a medida. Y no es que tenga nada contra la gente poco estudiada. Hay quien no tuvo la oportunidad de cursar estudios, que la vida los obligó a salir a pinchar jóvenes so pena de morirse de hambre, incluso los hay que leen poco porque no les da la gana y no pasa nada. Tanto los unos como los otros pueden llegar a ser gente adorable.

Pero Manolo hizo del disparate un modo de vida, de la burrada un arte; de esos tipos que disfruta discutir de cualquier cosa sin tener ni puta idea de lo que habla. Recuerdo el día que soltó en la barbería que “Erik el rojo era comunista” y los allí presentes nos miramos pensando que nos estaba tomando el pelo, pero cuando afirmó que lo había leído, sabiendo que él, Manolo, no leía ni la cartelera de los jueves, no tardamos en soltar unas carcajadas. La cosa habría terminado mal con cualquier otro, pero Manolo no conocía el ridículo. Porque, terco como mulo, no perdía ni a las escupidas.

Contar sus salidas sería cosa de historiadores si de aquel barrio se escribiese algún día. Pero a pesar de su fama, las vueltas de la vida -la mía- lo habían relegado a algún lugar oscuro en mi memoria hasta hoy que recibí un email de Cuba que entre otros chismes del barrio anunciaba: Manolo ha muerto.

Genio y figura hasta la sepultura, no podía morir como muere la gente normal, enfermo o de manera trágica. No, Manolo despidió la vida a su manera. Hace días que un rayo había jodido el transformador de la esquina y como la compañía eléctrica no se presentaba, Manolo se ofreció pa’rreglar el problema el mismo. «¡Eso está comío!» y se trepó poriparriba.

Y estando en sus labores, encaramado a no sé cuantos metros del suelo, allá arriba, con ambas manos ocupadas; en una un cable y la otra para aguantarse no le quedó más remedio, o no tuvo mejor idea, que intentar pelar un cable como había hecho siempre en casa, quitándole la cubierta plástica con los dientes.

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