Desastre en Cuba ¡Estamos salaos!

Desastre en Cuba ¡Estamos salaos!

«No es posible apagar un incendio de esas dimensiones con la tecnología actual. Arderá hasta que consuma todo el material combustible que tenga a su disposición» ha dicho un experto ruso socorrista, entrenador de bomberos y no sé cuantas cosas más. Agrega a la entrevista, que se puede leer en Sputnik, una serie de detalles de cómo deben estar equipadas tales instalaciones hoy día. O dicho en otras palabras: Nuestra base de super tanqueros es, o era, un almendrón .

¿Será por eso que los americanos decidieron no meterse en esa candela, literalmente hablando? 

Si esto lo hubiera dicho un americano sobre el desastre en Cuba, habría ardido troya junto con Matanzas. Pero la opinión viene de un amigo y por eso deja el mal sabor que causa tener una mega instalación que desaparece elante de nuestra cara por obsoleta.

La base de super contenedores de Matanzas fue un mega proyecto construido con asistencia soviética en los ochenta si mal no recuerdo. Fue «State of the art» hace cuarenta años.

Los soviéticos hicieron lo suyo y se fueron. Es responsabilidad del dueño de cualquier estructura, instalación o edificio actualizar, dar mantenimiento o incluso modernizar su posesión para que no pierda valor. No es una obligación, pero es recomendable. Muy recomendable para que la propiedad no pierda valor si por ejemplo un día desea venderla o asociarse con alguien.

Pero en el caso de tales instalaciones que son de vital funcionamiento para el funcionamiento de un país, la modernización es vital. En cuarenta años tenemos otro planeta. Hay computadoras, móviles, nuevos materiales y muchísimos desastres que obligaron a repensar las medidas de seguridad. Las medidas y sistemas de seguridad de aquella época no son suficientes hoy.

No menos importante: sin modernización no hay compaña aseguradora que se haga cargo de los daños en la instalación en caso de accidente. Nadie en el mundo real invierte un centavo si no hay una aseguradora seria detrás.

Sea por desconocimiento o dejadez, el dueño de esa instalación (el gobierno cubano) la dejaron hundir en la obsolescencia. ¡Pa’ qué invertir si nunca pasa na’! ¡Hágamos hoteles! Y así giró la ruleta rusa durante 40 años. ¿Ven? ¡No pasó na!

Hasta que el jueves pasó. Y nos tocó la bala.

Hace tres meses, cuando el Zaratoga voló por los aires terminé mi post «Cuando los hoteles vuelan» diciendo:

«Si se siguen ignorando las normas, si no seguimos los protocolos, si no damos mantenimiento, si ignoramos a los técnicos y la política se antepone a la ciencia; cada vez con más frecuencia leeremos de aviones que caen a tierra y hoteles que vuelan por los aires.
La pregunta señores es: ¿Qué será lo próximo?»

No han pasado tres meses y lloramos de nuevo por otro desastre en Cuba debido a la dejadez del gobierno cubano.

«Estamos sala’os» ha dicho el presidente. Y ya.

No. No puede ser esta nuestra nueva normalidad. Es hora de quitarnos esta salación que tiene nombres y apellidos, exigir responsabilidades y llevar a Miguel Diaz-Canel Bermudez ante los tribunales por inoperancia criminal.

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