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Dice mi jefe «¿cómo nos deshacemos de un cimiento de hormigón de 3x3x6 metros?»Fue una pregunta retórica, como también lo fue mi respuesta de dinamitarlo. «Dinamitémoslo pal carajo» le dije con una sonrisa y enseguida me di cuenta que había metido la pata.

Con un alemán es mejor no usar sarcasmos o dobles sentidos. La literalidad de esta cultura puede meterte en problemas. Como aquella vez que mi auto al aparcar tocó el parachoques del auto delantero a una velocidad tal que mi hija bebé no se enteró. ¡Que estaba parqueando por dios! Pero la vieja salió de no sé donde dando gritos, preguntando ¿qué había hecho a su carro? No joda mi vieja, llame a la policía pa que se ría junto conmigo. ¿Por qué debería reír la policía? Me miró asombrada.

En efecto, la policía no rió y encima me costó 600 euros el chiste. Supongo que se cumplió aquello de quien rie último rie mejor. Y todos rieron menos yo.

Un problema cultural difícil de desentrañar.

¿Donde puedo encontrar espuma de afeitar? Pregunté a la empleada cansado de dar vueltas por la tienda sin éxito. «En la sección de cultura» 😳Quiero decir crema de afeitar repetí porque sé que este acento de futbolista yugoslavo no es fácil de descifrar para el más entrenado de los oídos alemanes. ¡En la sección de cultura! Soltó con la misma pose de la Frau educadora de Kindergarten 😳😳. Respiró, contó hasta 10, clavó sus ojos en este idiota esperando una reacción 😳😳😳 «Ok, kommt mit» que en alemán significa algo así como «a ver mijo sígueme» Dos pasillos más allá señaló un cartel y leyó, más bien deletreó: «Kultursware» o sea «Productos de cultura» y bajo él una procesión de jabones, máquinas de afeitar u todo tipo de artículo de aseo. «¿Alles klar»? Sí, Klarísimo.

Porque no es lo mismo con lo mismo

Ese día me paré delante del mostrador «un croissant de queso y jamón por favor». Yo llevaba poco tiempo en estas tierras y había estado practicando todo el camino la frase «ein Käse schinken croissant, bitte». Pero mi esfuerzo se estrelló contra los ojos de aquella rolliza señora de tallas extras que me miraba sin reaccionar. «deseo, repetí, un croissant de queso y jamón, bitte». Pero ella no se movió. Sus ojos me miraron, repasaron el mostrador, luego a mi. Y ya. Levanté mi dedo, le di dos vueltas en el aire como haría un mago de las palabras y cuando estuve seguro que lo seguía apunté a la loma de croissants justo delante de la señora rolliza de largas trenzas doradas. «Aaaaah» la sonrisa, mas ancha que las buenas tetas de la señora rolliza, llenó su cara. «¡Usted quiere croissant de jamón y queso! Es que dijo croissant de queso y jamón» Es lo mismo ¿no? «¡Nooooo!»

Pues no. No es lo mismo. ¿O acaso es lo mismo «huevos con sal afuera que sal con los huevos afuera»?

Volviendo a mi jefe, ese debe haber dado parte a la policía de que tenía un terrorista en la oficina. Ahora estarán esperándome con la policía para cachearme e interrogarme. Por eso escribí esto apresurado en el bus. Si no oyen más de mi, debo estar confinado en alguna mazmorra hasta que confiese donde tengo la dinamita que pensaba usar para demoler un cimiento en medio

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Categoría: Alemania, Humor