Una crítica ácida

Una crítica ácida

Una crítica ácida es un texto que escribí en 2009 pero que bien podría haber sido hoy la base de todo el discurso del compañero Limonardo


– No hay limones – dijo Juana con cara de pocos amigos al salir de la bodega

Eso, compañera Juana, es una crítica ácida, destructiva.

Juana podía haber explicado las circunstancias por las que no hay limones, pero no. Solo levanta la libreta ante las cámaras y suelta el venenoso comentario: no hay limones.

Así se orquesta una campaña mediática a todas luces parcializada. Por tanto el Noticiero Nacional de Televisión acotó la noticia de esta manera:

«Con la presencia del Ministro de la agricultura, los obreros del complejo agropecuario de La Habana hicieron el análisis de los resultados de producción para el semestre que termina. En la asamblea se analizaron las deficiencias que han llevado a que el plan de producción de limones pase por un período complejo. Como conclusión, los obreros, el partido y los factores del centro, se comprometieron a redoblar los esfuerzos para ganar esta batalla estratégica por los limones.«

Eso es una crítica constructiva. Sin embargo, Juana opta por mostrar las manchas en el sol cuando repite así, a secas: no hay limones.

Es entonces el momento para recordarle que este país ha estado sometido a un cruel bloqueo imperialista, que las sucesivas administraciones de Estados Unidos desde hace medio siglo han mantenido una hostilidad tal hacia la isla que han inhibido la capacidad de libre procreación de nuestros limoneros.

Finalmente, compañeros, deberíamos preguntarnos si nos ayuda esa crítica ácida, ¿quién es la tal Juana? ¿por qué se hace eco de campañas para desprestigiar a la revolución? y sobre todo compañeros, preguntarnos: ¿Quién le paga?

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