Todos duermen

Todos duermen

Berlín 31 de julio de 2021. 7:00 horas. Es sábado. Todos duermen.
Hay 20 grados y el cielo es azul, sin una nube
.

Me gusta sentarme en mi balcón los fines de semana, temprano. Le he puesto recientemente un piso de madera y luces «de abajo pa’rriba», de esas que se cargan con el sol y se prenden automáticamente de noche. Una mierda, lo sé. Menos de 150 euros bastaron para cambiar mi balcón. Ahora se ve mucho mejor. Debí haberlo hecho hace mucho tiempo. Lo pospuse indefinidamente y durante años me senté en un balcón árido y feo.

Hace ya tres semanas que la gente se lanzó a las calles en Cuba. Debieron haberlo hecho hace mucho tiempo. Debimos haberlo hecho hace mucho tiempo. Costó poco, pero se logró mucho.

Ayer una amiga me alertó de la ola de ciberclarias que nos ha pedido amistad en los últimas tres semanas. Me dice que la seguridad ha llamado a contar su hijo en Cuba y atando cabos hemos llegado a saber quien es «el compañero que nos atiende«. Pensé bloquearlo inmediatamente, pero luego lo dejé. Debí dejar de esconderme hace mucho tiempo. Aterrado con la idea de que no me dejaran entrar a Cuba me inventé un montón de seudónimos y perfiles. Pero no valía la pena.

Me da pereza volver a esconderme. Además, seguro tenemos más entre los contactos de Facebook, Instagram, Twitter, Tik-Tok y probablemente hasta la vecina antivacunas de los altos sea del aparato, le digo para consolarla. Que esta gente no saben plantar un boniato, pero perseguir y amenazar, eso se las da de forma natural. Relájate y úsalos de mensajeros:

Venid ciberclarias a mí. Enteraos de primera mano cómo os voy a matar de aburrimiento contándoles acerca de mi balcón. Miren, esta es mi gata.

Al menos ahora ya sé que ellos saben que yo sé que están aquí conmigo. También saben porque habrán leído con mucho interés, supongo, que tampoco enviaré más dinero a la isla. Que me cansé de tener un chulo. No lo entiendan como castigo por favor, pero cada cual debe asumir su propio destino. Así como yo asumo que posiblemente no me dejen entrar a Cuba, ustedes deben asumir los gastos de la construcción del socialismo.

Ahora ya lo saben. Yo lo sabía cuando decidí subirme a la tarima y lanzar mi parrafada al pueblo alemán que supongo hayan ya traducido.

¿Ven? Con poco, se logra mucho. Menos es más.

Son las dos de la mañana, en La Habana todos duermen, dicen que la ciudad está tranquila. Pero esa tranquilidad tiene otra connotación después del día once. Quién sabe si estamos en el ojo del ciclón o si la tormenta se ha disipado. Nadie sabe. Pero lo que sí es innegable son las nuevas grietas en el edificio de aquella revolución.

Y que de golpe se han ganado nuevos enemigos. Mucha gente que ayer callaba hoy llora . Hay madres que lloran, hay sentenciados en juicios ultra rápidos que lloran, hay gente que compra langosta por primera vez en una carnicería en Centro Habana y se pregunta por qué ahora y no hace un mes. Hay mucha más gente con lágrimas que aprieta el puño

La gente calla, pero hay silencios que dicen mucho.

¿Qué viene ahora? Qué pasa con esta calma que se alarga. 

He leído muchos artículos sobre Cuba en estas tres semanas y sobre el proceso de la reunificación de este país en el que vivo. No somos tan diferentes. También he leído parte de la “Ley fundamental”* (Grundgesetz). He leído de nuevo las primeras páginas de la Constitución de Costa Rica, país al que ya había decidido retirarme antes de que el día once las protestas me devolvieran Cuba al cuerpo. Alguien me pasó el link a la Constitución de 1940. No está mal, pero Cuba necesita una Constitución de 2021.

Leo, leo mucho en lo que todos duermen. Porque van a despertar. Eso es seguro.

Esto es solo una pausa. Aprovechémosla. Para cuando la ayuda se acabe y vuelva la incapacidad del gobierno a salir a flote debieran los cubanos haber puesto a un lado las divisiones, las denominaciones, los partidos, los egos y habernos unido en un solo grupo (aquí evito la palabra partido). Como dijo Martí (odio citar muertos): Unir a los cubanos que desea una Cuba con todos y para el bien de todos.

Y ya veremos después cómo  sigue la cosa. Pero lo primero es poner fin a una dictadura que promueve la desunión de los cubanos, poner fin al gobierno que clasifica a los cubanos en dignos ellos y delincuentes a quienes le cuestionan, en vanguardias ellos y confundidos nosotros, los demás.

Para cuando la gente poco a poco despierte deberíamos los cubanos haber redactado un programa alrededor del cual se articulen las próximas demandas. 

Alguien debía ya haber escrito un programa. Pero todos duermen. Me gustaría haberlo escrito yo hace mucho tiempo, pero me daba pereza. Pero desde hace tres semanas yo he despertado.

He decidido hoy lanzar aquí mis ideas, mis ideas para una nueva República con todos y para el bien de todos. Ojalá que otras personas con más luces que yo se unan y las enriquezcan.

Por el momento comienzo yo a escribir porque todos duermen. Y yo de todas maneras estoy aquí, en el balcón, despierto.


* Cuando se creó la Ley Fundamental, se evitó deliberadamente el término «constitución». Esto se debe a que la Ley Fundamental, en la forma en que fue adoptada en 1949, estaba destinada a ser provisional. Alemania era entonces un país dividido y lo seguiría siendo hasta el 3 de octubre de 1990. La Ley Fundamental, promulgada el 23 de mayo de 1949, de hecho sólo era válida para la «Alemania Occidental», es decir, la entonces República Federal de Alemania. La RDA se dota de su propia constitución el 30 de mayo de 1949.

El deseo de reunificación quedó reflejado en el preámbulo de la entonces Ley Fundamental, es decir, en la versión anterior a 1989. Allí se leía: «Todo el pueblo alemán sigue llamado a completar la unidad y la libertad de Alemania en la libre autodeterminación». También dijo que la Ley Básica se creó «para dar a la vida del Estado un nuevo orden durante un periodo de transición».

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