Cuando tienes tiempo, pero nada que hacer te das cuenta de detalles que de otra manera pasarían inadvertidos.
En Berlín muchas personas de la tercera edad llegan temprano a las piscinas para nadar un par de horas y luego cuando ya se empieza a llenar, salen y se sientan a pasar un rato, café por medio en la cafetería del estadio.
Hoy cualquiera vive setenta, ochenta o más años. La cosa está en sacarle partido hasta el último minuto. Los miro reir y conversar animadamente y recuerdo a mis viejos cuya vida devoró la pregunta ¿Qué voy a cocinar mañana?
Por eso, hablando de tiempo, en vez de perder esta hora esperando a mi hijo me voy al centro. Alexanderplatz es un buen sitio para perder el tiempo





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