Ordenamiento monetario

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Cuba – ordenamiento monetario – transparencia

Hace dos meses en este mismo blog hice público mi deseo de que Cuba fuese alguna vez un país normal; sin embargo, casi al final de ese post aposté que antes de que acabase el año, nos sorprenderían con otro disparate -a mi no- y he aquí que el gobierno cubano ha vuelto a la carga con el Ordenamiento monetario.

Aunque el Granma se empeñe en decir que esto no es una terapia de choque, el hecho es que los efectos del plan de medidas anunciado para salvar la economía cubana son mucho más devastadores sobre el pueblo cubano que los efectos de los planes neoliberales aplicados en toda América Latina y Europa sobre sus respectivas poblaciones. Da igual si el incremento de los precios es impuesto por un empresario o por un gobierno cuando el salario no alcanza para financiar la vida.

Para poner las cosas en contexto baste recordar que los obreros cubanos con 79 USD tienen el segundo salario más bajo de América Latina. Por lo que los efectos de cualquier medida por mínima que esta sea tienen un mayor impacto. O dicho en otras palabras, cuando Ecuador implementó las medidas neoliberales que tanto se criticó en la prensa cubana, los ecuatorianos con un salario mínimo de 400 USD, cinco veces superior a los de la isla, estaban en mejores condiciones de aguantar el golpe.

Y si hablamos de pensiones, los 1528 pesos  mínimos (63 USD) ponen en condiciones de pobreza extrema a uno de los sectores más débiles de la sociedad.

Ordenamiento monetario: Fracaso a la vista

No voy a refutar teóricamente el QUÉ hacer para sacar la economía cubana de su eterna crisis pues no soy economista. Aunque con el historial de fracasos económicos de la isla, no apostaría porque esta vez si dieran en el blanco. En días recientes he leído varios artículos de profesionales de la economía que no dejan muy bien parado a Murillo y su tropa. Por eso mi comentario va en otra línea, en otro error que de tanto repetirse ya puede llamarse Horror: La falta de transparencia.

Otra vez se apela a la confianza en la dirección de la revolución y tal. Y si a estas alturas queda alguien dispuesto a depositar su confianza en quien ha fallado sin excepción una y otra vez en el tema económico; no se dan elementos suficientes para alimentar esa confianza

Y he aquí mis consideraciones que se basan en la lógica más elemental

Ordenamiento monetario: No hay objetivos económicos claros, medibles

En el pasado se anunció la necesidad de recoger el exceso de circulante o aumentar la liquidez del país; pero nunca se dijo cuanto circulante se pretendía recoger (300 millones, 30%) o en cuánto debía aumentar la liquidez del país para que se considerase normal (300 millones, dos veces la actual, 300%). Hoy no sabemos si esos objetivos se alcanzaron o  no.

En días recientes nos han inundado de informaciones económicas de alza de precios, de cambios en las pensiones y en los salarios, pero nadie ha dicho exactamente qué y cuánto se quiere alcanzar en cifras con esas medidas.

Sin dar una cifra es imposible monitorear el avance, estancamiento o retroceso del proceso. De eso se trata.

Ordenamiento monetario: No hay un tiempo que defina el éxito

¿Cuándo deben empezar a verse los efectos de estas medidas? ¿Cuándo se da por terminada esta fase?

Recordemos por un momento el Periodo Especial de los 90. ¿Acabó, o no acabó? ¿Esto que vivimos hoy es un segundo período especial, es parte del primero o vivimos dos por el precio de uno?

En aquel entonces nadie tomó el micrófono y expuso un plan viable con etapas para salir de la crisis, que dijese claramente: El objetivo es alcanzar ESTO, en ESTE tiempo.

Hoy volvemos a tropezar con la misma piedra: El primero de enero del 2021 comenzaremos a aplicar unas medidas pero no se define cuanto tiempo se necesita para alcanzar el objetivo que tampoco han dejado claro.

A propósito, resistir no es un plan, resistir indefinidamente es un suicidio.

Ordenamiento monetario: No hay responsable

El inglés tiene una palabra que en idioma cubano parece no existir: Accountability.

Da igual la empresa o la escala, siempre, siempre, siempre tiene que haber un responsable que se encargue de implementarla, de corregir los desvíos de la ruta, que alerte a tiempo sobre posibles problemas que puedan poner en peligro el cumplimiento del objetivo en el tiempo acordado. Y por supuesto: alguien cuya cabeza rodará si la cosa explota por ineptitud. 

Esta semana cada ministerio ha empezado a anunciar nuevos precios, hoy habla Diaz-Canel, mañana Murillo, pasado mañana usan la mesa redonda; la semana que viene aparece en la Gaceta Oficial. Unos contradicen a otros y sobre todo hay mucha información a medias. Un bombardeo de información fragmentada que deja claro que nadie sabe nada de nada.

¿Quién es el encargado de implementar, controlar, corregir y dirigir todas estas medidas? Nadie sabe o no se ha dicho.

¿De quién es la culpa si esto no funciona? De los americanos, del bloqueo o en última instancia del pueblo. La culpa nunca cae al piso, pero seguro no sobre las cabezas de quienes hoy nos invitan al sacrificio.

Ordenamiento monetario: Planes con recursos ajenos o sobre los que no hay control

No es secreto que la economía cubana ha tocado fondo; que no hay de donde sacar y ya no hay a quien pedir ayuda. Es cosa difícil, probablemente más de lo que alcanzamos a ver los cubanos estemos donde estemos. De no ser así, no estaríamos en las condiciones que estamos y no habría este pataleo en televisión.

Yo sinceramente no sé lo que hay que hacer para sacar la economía cubana de la crisis en que lleva 60 años. Pero lo que sí sé es algo que NO se debe hacer nunca:

Nunca hagas planes contando con recursos ajenos.

En toda esta avalancha de medidas, no hay una sola mención a producir, a echar a andar alguna industria que pueda crear valores exportables a corto plazo. No hay una sola referencia a aplicar de manera rápida tecnologías que bajen costos o que genere una entrada de divisas constante mediante la exportación de bienes o servicios.

Por el contrario solo se ha anunciado un alza desmesurada de precios que apunta hacia un recurso finito y rápidamente agotable: el dinero en manos cubanas. Exprimir cada centavo en manos de cubanos, fuera o dentro de la isla solo hará más pobre a una población ya exhausta económicamente.

Por otro lado, contar con que los cubanos en el exterior vamos a financiar la vida de nuestra familia cubana, no solo es indigno, sino irreal. El estimado de 3600 millones de dólares en 2018 significa que cada uno de los 2 millones de cubanos en el extranjero envió 145 dólares mensuales ese año.  Algo matemáticamente correcto, pero humanamente imposible. No todos los cubanos enviamos esa cantidad de dinero mensual a Cuba. Algunos porque no tienen ya  familiares en la isla, otros porque no les da la gana y la mayoría porque no puede darse ese lujo.

Dos años más tarde el Covid ha hecho que muchos cubanos dejemos de enviar dinero a Cuba durante meses. Muchos compatriotas están viviendo de las ayudas gubernamentales en los países donde hay ayuda y no vean la que están pasando los que viven en países donde la ayuda no existe. Conozco unos cuantos en ese caso.

Por otra parte, el cerco se ha ido cerrando y cada vez son menos las vías que quedan para enviar dinero a Cuba. Y las que quedan son las más caras.

Basar la recuperación de la economía de un país en las remesas es un plan con pies de barro.

Algo que no puedo dejar de decir:

El anuncio de que ahora los cubanos en el exterior podemos pagar la electricidad de nuestras familias en Cuba da la medida de la mendicidad del tal ordenamiento monetario.

Al menos yo, hasta ahí no llego. Por respeto a mi propia familia, no lo hago.

Falta de confianza

Si ya la cosa está bastante difícil de tragar, veamos este Tweet de Díaz-Canel:

Ya se ha expresado que la tarea ordenamiento no constituye por sí misma la solución mágica a todos los problemas presentes en nuestra economía. Sin embargo, favorecerá la creación de las condiciones necesarias para avanzar de manera más sólida.

Diaz-Canel en Twitter

Si algo dejará este señor para las generaciones futuras además de Memes, es el ejemplo de todo no lo que no debe ser, hacer o decir un presidente. Con este señor no vamos a llegar lejos.

Si a alguien le quedaba algo de confianza en el futuro, después de este Tweet tira la toalla. Este tweet constituye un indicador claro del fracaso de la política económica que ha seguido nuestro país en las últimas décadas.

Ganar en transparencia en Cuba

¿Se puede hacer un plan serio en Cuba? ¿Lo sabemos hacer? Claro que sí.

Con la aparición del Covid, se implementó un plan, unos objetivos medibles ( X infecciones por cada 10 mil habitantes), un periodo de tiempo (X semanas sin afectados en una provincia para pasar a la Fase tal). Se determinó qué hacer en cada caso (lockdown, toque de queda, cero transporte). El ministerio de salud pública se hizo cargo de llevar la cosa adelante (investigación de vacuna nuestra, cuarentenas, fases). Y luego UNA sola fuente centraliza la información y la hace pública cada día.

No se han cumplido los objetivos -ningún país lo ha logrado- pero en temas de Covid está claro qué hacer, qué se quiere lograr, cuándo, dónde, cómo y por quién. 

Si se quiere ganar en algo en el ordenamiento monetario, lo primero sería transparencia. Y la transparencia empieza en trazar un plan e informar. 

  • Cuales son los objetivos que se quieren lograr
  • En qué tiempo se deben lograr
  • Quién es el responsable
  • Con qué contamos para acometer este plan
  • Informar constantemente

Esto no es mucho pedir, porque al final, aunque no todos estamos en el mismo barco, nos azota la misma tormenta. 

2 comentarios en «Ordenamiento monetario»

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