Generación tras generación

Generación tras generación

El bus hasta Charlottenburg comienza el Sightseeing diario. Podría ya describir de memoria cada casa y su número en la ruta de mi casa al trabajo. He hecho de todo en esas horas diarias, escribir, oír música, resolver Sudokus y rememorar.

Ahora mismo por ejemplo me vino a la mente un joven que tomó el micrófono antes de mi el día 14 de noviembre en la manifestación en Berlín. A mi lado dijo la frase que me da vueltas desde entonces en la cabeza:

«Yo nací en 1992, mi Cuba no tiene nada que ver con la de mi padre»

Lo miré, saqué un poco de cuentas y sí, yo puedo ser su padre. Y tiene razón mis recuerdos de infancia son otros. Soy de la generación que fue a escuelas que olían a pintura fresca, que aprendió a leer en libros nuevos impresos a todo color en España.

Mis padres pudieron haber tenido otra percepción, pero el niño de los setenta que fui, miró su vida siempre loma arriba. Y soñaba que una vez llegara a la cima y me dieran el diploma de arquitecto le construiría una casa a la vieja*.

Ese joven a mi lado me sorprendió con su razón. Claro que yo podía haber llegado a la misma conclusión, pero él hablaba en primera persona. Lleva toda la vida lidiando con el problema.

Cuando abrió los ojos el país se ahogaba en el periodo especial, fue a una escuela se caía a pedazos, a sus libros le faltaban páginas, sus profes tuvieron casi su misma edad y su sueños no estaban en Cuba sino en irse de EPDPE.

No podemos ser iguales, ni tenemos la misma imagen de la revolución. De hecho yo llegué a pertenecer a la UJC, no puedo decir que alguien me obligó. Era la consecuencia lógica.

Pero usando sus propias palabras, él no tiene nada que agradecerle a la revolución sino a sus padres. Quienes a diferencia de los míos tuvieron que enfocarse en la sobrevivencia propia mientras la revolución los echaba a un lado y el país se movia siempre cuesta abajo.


* Se me olvidaba decir que me gradué en 1989. Tal pareciera que el muro que cayó en Alemania me cayó arriba. Yo sobreviví más o menos, pero el sueño de construirle la casa a la vieja incluso siendo arquitecto se fue a bolina.

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