Chamamé a Cuba

Chamamé a Cuba

Estamos en la semana de verano. Porque en Alemania el verano dura justo los siete días previos a las vacaciones escolares. Cosas de aquí.

Son las siete de la mañana de domingo y estoy sentado en el balcón de casa como hace un siglo atrás. No hay quien duerma con este calor. No me entiendan mal, no me estoy quejando del calor, sino de su distribución durante el año.

Leo las noticias.

Me ha llegado un mensaje directamente del Presidente de El Salvador via Twitter. Han donado 44 mil vacunas a Honduras. Ellos, la gente de El Salvador. El mundo se va pareciendo cada vez menos a lo que te decían.

¿Recuerdan aquella canción que cantábamos en los matutinos? Niño indio yo te enseñaré a leer? Nos quedábamos tan así, con lágrimas de fervor revolucionario.

¿Y aquella otra «Chamamé a Cuba» que contaba la historia del único balsero en dirección contraria de la historia?

El mundo no es lo que era. El niño indio creció y está pagando con bitcoin y no llega en Canoa sino en Crucero a La Habana y paga en… ¿Cuál es la moneda de esta semana en Cuba?

Hace un par de meses recibía mensajes en Twitter de Diaz-Canel. El tipo es una máquina de producir memes. Tiene talento, sí. Uno de los últimos fue ese del dia de las madres. Al final las de la foto eran tres guajiras de Santa Clara víctimas del Photoshop revolucionario, pero yo sigo jurando que esas caras las he visto yo en el Oktoberfest.

El problema no son los memes sino lo que suelta entre uno y otro. Por ejemplo ayer dijo que el trabajo infantil está prohibido en Cuba, a mí que tengo seis escuelas al campo en las costillas. Y todavía dice Greta la sueca que le han robado su niñez.

Veinte años cepillandose, culturizandose, europeizandose, uno quiere seguir manteniendo su clase, no dice malas palabras, come Sauerkraut y ya no baila como en el manglar pero cuando lee estas cosas solo llega una frase, una repuesta que se cuela silenciosa y va ganando terreno en tu cabeza. ¡Diaz-Canel singao! Y te quedas así, tan a gusto.

Este tipo, el homeless, es de los que joden el día de hoy y el de mañana cuando abre a boca. Algunos caen mal de gratis, otros caen mal y te hacen pagar por ello. En fin, que lo bloqueé pal carajo.

Ahora recibo twitteres de Bukele. No soy su partidario, ni su enemigo. No tengo idea de su programa político. Tampoco me interesa mucho, la verdad. Pero sus noticias me cuadran. Por ejemplo, este otro twitt a su padre que he leido hoy, justo el día de los padres.

En Alemania el día de los padres es en mayo. No me quejo, mis negritos me alegran la vida todos los días. Pero yo ecuerdo a mi viejo también todos los días. Me lo imagino aquí en esta silla vacía frente a mí en el balcón. Un tipo que sabía hacer de todo. De alguna manera mágica habría hecho tamales hoy e imagino mi alegría.

– ¿Tamales de qué? – le pregunto.
– Unta
– ¿Y qué es Unta?

Miro la silla vacía el día de los padres e imagino cuántas veces miró la mía vacía en la mesa de casa allá en La Habana. «Yo no te crié pa’ mi mijo. Vete y has tu vida» me dijo.

Oigo ruidos allá adentro. La gente se va despertando.

A ver, repitan conmigo: «Y con mi canoa y mi Chamaméééé»

Ahora estoy con el estribillo todo el santo Día.

No me lo van a creer pero cada vez que escribo la palabra Dia, mi teléfono me propone las siguientes posibilidades:

«Dia, diaria, Diaz-Canel singao»

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